viernes, 19 de septiembre de 2014

Restauración de la Carroza Procesional de Juan de Arfe.



El pasado mes de Junio se dieron por terminados los trabajos de restauración realizados en la Carroza Procesional de la Custodia de la SAI Catedral de Ávila.
Como cada Domingo de Corpus la carroza salió por las calles de Avila pero esta vez con una apariencia renovada despues de su intervención.

Ficha descriptiva de la Obra
En los años centrales del siglo XVIII fue muy frecuente que se realizaran carros triunfales que sirvieran para realizar las grandes custodias procesionales heredadas de siglos anteriores. En este sentido, destaca la que se realizó en el siglo XIX para la Catedral de Ávila pensada para procesionar la gran Custodia que había realizado en 1571 Juan de Arfe.
         El carro consta de un juego de tiro con dos ruedas pequeñas en la parte delantera y con otras dos más grandes en la trasera. El cuerpo en forma de caja entelada con tejido adamascado y pequeños bordados en oro, queda decorado con una guirnalda vegetal bordada en plata.
         Dos ángeles, ubicados sobre una peana que se coloca delante del cuerpo hacen ademán de tirar del conjunto. Por encima y ubicada en una nube, se halla una figura femenina que representa a la Religión.
          Sobre otra peana en la parte trasera, empujando el conjunto hallamos otros dos ángeles.



Detalle de la caja una vez restaurada

Estado de Conservación
          Toda la superficie se encontraba repintada, en las zonas plateadas con pintura plástica de tono gris y en las zonas doradas con capas gruesas de purpurinas.
           Nos encontramos con numerosos levantamientos y grietas debidas al paso del tiempo y al uso de la pieza. De la misma forma son comunes la separación de molduras, 
oxidación de todas las platas que han adquirido un color  oscuro irreversible y los barnices oscurecidos y restos de ceras.
En las imágenes, además de repintes, son comunes la pérdida de dedos de pies y manos.
Redorados y replateados, además de grietas, cazoletas, levantamientos, barnices oscurecidos y ceras cuyo origen está en el uso propio de la pieza.


                            

                              
            En cuanto a los tejidos nos encontramos con diferentes manchas originadas por humedades, suciedades pulverulentas y oxidación de bordados en metal.
Además de zonas en las que no se cierra totalmente la caja de la carroza.